Dios creó el punk (eso dicen los punks, para cerrar con “y vió que era mejor que él”) pero después vino la moda, con su capacidad infinita de apropiarse de cualquier discurso y con su varita mágica que vuelve chic todo lo que toca y embelleció, dulcificándola, la estética punk. Así llegamos al día de hoy.
Versace, 1994
Lo mejor del punk, así sea el de Burberry o Gucci, es que instantáneamente te hace sentir peligrosa. Y por alguna razón peligroso esta asociado a sexy y… bueno, creo que se explica suficientemente la idea.
Todo esto se trata del furor por parecer estrella de rock que puso en boga el ahora desempleadísimo Decarnin (ex-director creativo de Balmain).
Si no te atreves con los estoperoles y los pinchos en la ropa, prueba en los accesorios: un bolso, un collar de cadenas, un brazalete. Saca a pasear tu insatisfacción con la sociedad, aunque sea en forma de prenda de vestir.

Pussy Riot
El texto anterior es un fragmento de post que escribí para mi extinto blog en
Gatopardo.com y las imágenes que lo acompañaban eran de las colecciones primavera-verano 2011 ¡hace 2 años ya! Desde que llegó, el punk nunca se ha ido.
Supongo que todas queremos ser
rockstars en algún momento de nuestras vidas. O no lo sé. Mi hermano de 29 años me dijo el otro día "espero que vuelva la moda grunge" ¡cuando el grunge apareció, mi hermano estaba en sus primeros años de primaria! Le dí
la buena noticia de que el grunge ya volvió y luego lo aburrí un poco con el rollo de que la moda tiende a fagocitarlo todo. No hay nada menos punk, ni menos grunge, que "estar a la moda". Pero qué le hacemos. Hay algo en la estética punk que apela a esa parte rebelde que la mayoría de nosotros conservamos y supongo que a ello se debe su duradero éxito. Por otro lado, ese es el destino de toda contracultura exitosa, de las que inciden en todos los demás aspectos de la cultura: justamente volverse
mainstream. No hay de otra. Así pues la moda, como expresión cultural de un momento histórico determinado, suele abrazar con fuerza las expresiones contraculturales una vez que se han masificado, a la vez que contribuye a masificarlas. La dialéctica funcionando en su esplendor, pues.
Sin embargo una cosa es la estética (forma) y otra la actitud (fondo). La actitud malhechota, desmadrosa y DIY, pero sobre todo transgresora, que llevó a las Pussy Riot a la cárcel. Para la gala del MET, que es hoy en la tarde, hubiera sido graciosísimo que
Nadezhda, Maria y Yekaterina pasaran por la alfombra roja. Claro que eso no va a suceder, porque el punk de verdad no está en un museo. Lisbeth Salander es punk, Rooney Mara no.