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Ve al Spa o llévalo a tu casa: Cinq Mondes

La historia de la marca francesa Cinq Mondes es súper romántica. Había una vez un experto en cosmética que trabajaba para una gran firma (L'Oréal). Su nombre es Jean-Louis Poiroux y un día lo dejó todo y junto con su esposa se dedicó a viajar por el mundo conociendo rituales de bienestar. Entonces fundó su marca, que consiste en un mítico spa y una línea de productos que recogen los mejores ingredientes de los cinco continentes y los conocimientos de cosmética de su fundador, esto es, unen ingredientes y tradiciones milenarias con ciencia y tecnología actuales.


Eso es Cinq Mondes, que sólo se encuentra en el Hotel Las Alcobas en Masaryk (Polanco, Ciudad de México). Hay rituales súper completos que se pueden tomar en el spa del hotel pero algunos productos se pueden comprar para usar en casa.

Entre los muchos tratamientos que puedes hacerte en casa están los exfoliantes de cara o cuerpo, los aceites aromáticos (que necesitarán la ayuda de -pongamos- tu pareja para un masaje en casa guiño guiño) o las cremas para pies. Mi favorito es el aceite suntuoso de oriente porque me ayuda con mi piel ultra seca y el olor me hace sentir en Marruecos ¡de verdad! Luz baja o velas y la magia está completa. También me gustan la loción Fito-Peeling, inspirada en Bali (Indonesia) que sirve para desintoxicar el rostro después de las fiestas (o desvelones varios) y el exfoliante de semillas y flores, también de Bali. Puedes explorar aquí el resto de tratamientos de la marca la cual está entre mis descubrimientos favoritos del año pasado.



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la experiencia Red Door de Elizabeth Arden

Había una vez una mujer que se llamó Florence Nightingale Graham. Quizá ese nombre no te suene, porque con el que se hizo mundialmente conocida fue este otro: Elizabeth Arden.


Nacida en 1884, en 1910 abrió un salón de belleza en la Quinta Avenida en Nueva York. Ese salón tenía una puerta roja y esa puerta se convirtió en el logo de la marca. Aquí es donde confieso que he visto ese logo infinidad de veces pero que apenas desde el lunes pasado le veo cara de puerta.


Elizabeth Arden estudió para enfermera, se casó dos veces, nunca tuvo hijos y desde muy joven se dedicó a la cosmética. Empezó creando una pequeña gama de cremas y lociones que se aplicaban en su salón-spa pero el secreto está en que viajaba mucho y fue una pionera en muchos temas. En los tiempos en los que sólo era aceptable maquillarse si te dedicabas al teatro o al cine, Miss Arden introdujo a Estados Unidos el maquillaje pesado en los ojos. Tengo una revista de 1928 con un artículo que dice "si a tu esposo no le gusta que uses maquillaje y se rehúsa a besarte, déjalo, ya se le pasará". Así de importante es el asunto, así que imagínense. Si leyeron el post de Schiaparelli y el MET sabrán que me gusta enterarme de quién fue "el primero que...", pues bien, Elizabeth Arden fue la primera que empezó a usar el concepto "makeover" o cambio de imagen, tan popular hoy día en la televisión y las revistas de moda. Su empresa se expandió gracias a que fue entrenando a un gran equipo de vendedoras y así fue abriendo sucursales de sus Red Door Spas en muchas ciudades.

Como verán, la prosapia de la marca Elizabeth Arden es más que notable. Sin embargo con el tiempo se ha convertido en una marca que las personas más jóvenes asociamos con productos para señoras de más edad. Con el objetivo de revertir esta imagen no del todo acertada, la marca ha empezado a acercarse al mundo del internet (buena jugada, si me preguntan) y así fue como terminé recibiendo un facial y un masaje relajante en la espalda, cortesía de Elizabeth Arden. Cuando lean que la vida blogger es un montaje -o directamente una mentira- no se crean nada. Para mi ha sido un acceso a una serie de experiencias increíblemente bonitas. Así que ahora vengo y se las cuento.

Me voy a detener más en el facial porque sus efectos me parecieron notables. Los efectos de un facial no son sólo inmediatos, también se pretende que con ello tu piel quede (además de más limpia) más receptiva a los productos que usas normalmente. Estos efectos son acumulativos y a la larga mejoran el estado general de tu piel. Por mi parte, quedé sorprendida no cuando salí del spa sino al día siguiente por la noche: creo que mi rostro no estaba tan lisito desde que cumplí 11 años.

Si a estas alturas del post te estás preguntando a dónde tienes que ir para recibir un facial así, la respuesta es a cualquier departamental donde vendan productos Elizabeth Arden. Normalmente, las líneas de cosmética de lujo ofrecen regalos a sus clientas en forma de más producto: una miniatura del perfume, muestras de cremas, etcétera. Normalmente la clienta no hace uso de esos regalos, los regala a su vez. En Elizabeth Arden pensaron en qué podría ser un buen regalo y llegaron a la conclusión de que lo serían estos servicios de Spa. Te compras un perfume y te llevas un mimo en forma de masaje o de mascarilla. Hedonismo puro, del que tanto nos gusta.

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