Cuando estaba en la primaria, una de mis profesoras le llamaba "chongo de flojera" a la cola de caballo. Honestamente nunca entendí porqué, principalmente porque el día que mi papá intentó -infructosamente- ayudarme a hacerme una (mi mamá no estaba) fracasamos estrepitosamente tras perder una notable cantidad de tiempo. Dicho sea, para el registro, que el fracaso se debió a que tratamos de sujetarla con un broche que no alcanzaba para la copiosa cantidad de cabello que tenía cuando era niña. Al final me fui a la escuela con el cabello suelto y supongo que eso forma parte de mis preferencias capilares actuales.
Aunque no le llamaría "chongo de flojera" a una cola de caballo, ciertamente es un peinado muy práctico y rápidamente puede volverse aburrido. Hay mil cosas que hacer para irlo mejorando: desde cubrir la liga con un mechón de cabello, hasta cambiar de lugar la colita (ligeramente ladeada o muy alta o muy baja).
Con un listón y unos rizos luce jovial y puede que hasta te levante el ánimo.
Si lo peinas muy tirante pero das crepé a la colita puede ser muy sexy. Como pueden ver, las posibilidades de la cola de caballo son amplias.
Ahora, el momento tutorial. Porque todo eso está muy bien pero ¿y cómo se hace? Muy fácil: