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Alexander McQueen Otoño/Invierno 2011




La visión romántica de Sarah Burton, combinada con elementos de alta agresividad: fetiches como cordones y stilettos, cintas de cuero, puntas de lanza.


 Mujeres McQueen.
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París desde el punto de vista "Man Repeller": el triunfo del celibato

Hay un blog en inglés que rápidamente se volvió muy popular: The Man Repeller, que viene a ser algo así como "El repelente de hombres". Por si no lo conoces la idea es ésta: vestir de tal forma que resultes lo menos atractiva posible para el sexo opuesto.

Hace meses hice un boceto de post bajo la premisa de que hombres y mujeres tenemos ideas divergentes en lo que respecta a vestimenta sexy para mujer (aquí). Aún más divergentes si se trata de mujeres interesadas en "la moda", quiero decir, tan interesadas que vemos los desfiles en directo por internet, revisamos las colecciones en Style.com y los especiales de "Colecciones" de las revistas nos aburren porque ya lo vimos todo hace meses en los montones de blogs que visitamos.

Man Repeller tiene una serie de posts que me gustan especialmente: se trata de tomar una prenda tradicionalmente coqueta, sexy y atractiva para los hombres (man getter o "conseguidora de hombres") y combinarla de tal modo que se convierta en lo contrario: man repeller. Aquí un ejemplo:

el -uno creería- eternamente sexy pantalón pitillo
¿Cuál es el propósito de vestirse para repeler a los hombres? Aún no me acaba de quedar claro, lo que si me consta es que no siempre es a propósito. Aunque, dado que bloggers como Susie Bubble o Tavi son expertas en ese arte y son tremendamente populares, eso de vestirse "repelentemente" parece ser una práctica bastante extendida entre la comunidad fashionista (evidentemente no en México: si se dan una vuelta por alguna de nuestras "semanas de la moda" verán como abundan las minifaldas -incluso de leopardo- los vestiditos negros y las blusas coquetas, todo siempre combinado con tacones de aguja).

Terminado mi prólogo, he aquí el tema de hoy. Estuve revisando las colecciones presentadas hasta el momento en la semana de la moda de París otoño-invierno 2011 y me sorprendí ante la goliza que están metiendo las colecciones "repelentes". Las otras, las colecciones "conseguidoras" de hombres son una notoria minoría. ¿Es esto una tendencia actual?¿Debida a qué? Curiosamente, la mayoría de las colecciones "conseguidoras" -es decir, sexys y femeninas en el sentido más tradicional de la palabra- provienen de los diseñadores de la vieja guardia. Ahora lo verán.

Colecciones Man Repeller:

Balenciaga
Céline
Comme des Garçons
Dries van Noten (se me ocurren pocas cosas más repelentes que un cuello de monja, exceptuando a algún fetichista retorcido).
Gareth Pugh (este puede tener éxito entre góticos futuristas o hinchas de Matrix).
Givenchy (aunque los zapatos son man getter total).
Haider Ackermann
Hermès (sorpresa, ¿no creen? Recuerden que hubo cambio de diseñador).
Issey Miyake
Jean Paul Gaultier (que como te diseña man repeller como te hace unos man getters sublimes).
Junya Watanabe
Kenzo
Maison Martin Margiela
Viktor&Rolf (personalmente creo que esto es, directamente, human repeller).
Vivienne Westwood (aquí reconozco que lo "repelente" es una cuestión de estilismo, por cierto, me atrae la idea de los minishorts sobre las medias, mostrando las medias por arriba).


Colecciones Man Getter:

Balmain (el man getter por excelencia, mucho más moderado que en colecciones anteriores, con lo cual se refuerza el rumor de que Decarnin no diseñó esta colección).
Cacharel (una firma tradicionalmente ultra-femenina).
Christian Dior (aunque Galliano hizo colecciones totalmente man repeller en el pasado, hace mucho que su trabajo es muy vestible y comercial, sobre todo en Dior. Snif).
Galliano (más snif).
Isabel Marant (ahora esta firma y Balmain son como gemelitas).
Lanvin (tradicionalmente man getter aunque esta vez es una acumulación de déjà-vus).
Nina Ricci (man repeller en los tiempos de Theyskens, Man getter desde que Copping está al mando).
Sonia Rykel (al revés que en Givenchy, exceptuando los zapatos).
Zac Posen

¿Opiniones?

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la semana de la moda de París y los signos de los tiempos

No los voy a engañar, no soy especialista y no sé qué significan los signos de los tiempos en este caso. Sin embargo, hasta el más neófito aficionado puede darse cuenta cuán inestables están las cosas en París durante esta semana de la moda. 

París se cae a pedazos, con algunos de los más grandes diseñadores fuera de sus respectivas casas, muertos literal o simbólicamente: McQueen, Lacroix y Galliano (porque Dior era su casa). Valentino retiradísimo y sus sucesores dando tumbos -afirmándose, ciertamente, pero a trompicones-. Queda Lagerfeld como último bastión de la vieja guardia. Me dirán que quedan Gaultier, Elbaz, Tisci, Ghesquière y les diré que tienen razón, que no se han ido ni los únicos ni los más importantes pero después me arrepentiré...
Perdimos a McQueen definitivamente y para siempre, antes de tiempo. Sarah Burton hace buen trabajo al frente de la casa pero no es el genio enorme que era su antecesor. Lacroix anda por ahí diseñando monedas o abrigos low-cost en España y no sabemos si Galliano, a quien pensábamos eterno en Dior igual que pensamos a Lagerfeld, va a salir al final del túnel en el que se halla metido.

Sigamos haciendo cuentas. La editora de una de las principales cabeceras de Vogue, Carine Roitfeld, está fuera. El asunto es que está fuera en medio de rumores de despido y presuntamente ni siquiera se habla con su sucesora, antes colaboradora y amiga. Uno de los diseñadores que había estado en la cima del mundo durante las temporadas recientes, aunque últimamente ya rodaba francamente cuesta abajo -me refiero a Christophe Decarnin- no estuvo presente en el desfile de la última colección de Balmain y los rumores dicen que ni siquiera estuvo involucrado en el desarrollo de la colección, en vez, está recluido en un hospital siquiátrico.

¿Qué pasa en París? El calendario de pret-â-portèr todavía esta muy nutrido, a diferencia del de Haute Couture que año tras año se reduce, pero de pronto yo me pregunto si la capital del mundo de la moda se está trasladando a otro país.

Todo tiene sus ciclos y sus etapas y quizá nos acercamos a uno de esos cambios grandes dentro del mundo de la moda. París lleva mucho tiempo siendo el centro de todo, el lugar donde se hace el arte (mientras en Milán se hacen los negocios y en Londres se pueden permitir ser los chicos rebeldes). París como el sitio hacia el que todos miran. Y me pregunto si es Nueva York quién ahora está disputando ese sitio. Todavía no por la belleza y espectacularidad de las colecciones presentadas -si no lo pienso demasiado, sólo viene a mi mente Marc Jacobs- pero si por los eventos al principio aislados que empiezan a convertirse en tendencia.

La de Nueva York fue la primera semana de la moda que se lanzó de cabeza al internet. Si bien Alexander McQueen fue un pionero en ese tema, tanto que el experimento salió técnicamente mal y el stream se cayó al no aguantar la cantidad de visitantes que recibió, ahora es en Nueva York dónde más desfiles son transmitidos en tiempo real para cualquiera que disponga de una conexión a la red. Si bien todos recordamos a Bryan Boy y otros bloggers en la primera fila de Dolce&Gabanna en Milán, es en Nueva York donde los bloggers no se concentran a la salida de los desfiles para tomar fotos de streetstyle, sino que organizan foros, eventos paralelos, son patrocinados por marcas como Tumblr y ya no vemos los reportajes sólo de los blogstars invitados a primera fila, sino también los de muchos otros más, de éxito más modesto y creciente profesionalización.

Si algo tiene la cultura norteamericana es un marcado culto a la celebridades. Raramente veíamos una actriz en la portada de la Vogue francesa, mientras que protagonistas de series de televisión aparecen con frecuencia en la Vogue de Anna Wintour. Ese culto a la celebridad llegó a poner en un pésimo lugar a una casa francesa de abolengo, a saber: Ungaro y su derrapón con Lindsay Lohan. Ese culto a la celebridad es el mecanismo que lleva a Lady Gaga, que apenas levanta metro y medio del piso, a desfilar junto a modelos consagradas en otra casa francesa: Thierry Mugler.

Así que internet, culto a la celebridad y por último, la propuesta de diseñadores como Gareth Pugh o Hussein Chalayan quienes postulan que los desfiles a la manera tradicional deberían ser sustituidos por videos (material para internet en donde los haya) que tanto muestran las prendas como son arte en si mismos. Todo esto junto nos pone frente a algo que no había sucedido jamás en el mundo de la moda y si sumamos a la vieja guardia en franca retirada, es evidente que el cambio no será una sutileza.

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