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La receta de helado más sencilla de la historia

Esto es literalmente lo que anuncia el título: una receta de helado con solo dos ingredientes. DOS. En menos de diez minutos puedes estar comiendo helado del sabor que quieras (cualquier fruta de temporada funciona). Mi hija es -previsiblemente- muy fan del helado así que le doy de este, que solo lleva yogurt griego y fruta, y todos felices. 

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La sopa minestrone es amor

En general todas las sopas calientes caen en la categoría de "comidas reconfortantes" y por ello todas son amor, pero yo personalmente prefiero las que tienen muchos ingredientes. Me gusta la sensación de sacar la cuchara llena y llevarme a la boca un montón de sabores diferentes pero también  me gusta saber que cuando cocinas variado estás aprovechando mejor las propiedades de los alimentos. 

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regalos hechos con amor: galletas de jengibre

Este año es el primer año de mi hija en la escuela y desde hace unas semanas estuve pensando que sería lindo considerar un regalo de Navidad para su maestra. En esta época suelo dar pequeños detalles no solo a la familia y amigos cercanos, sino a varias de las personas con las que me relaciono durante todo el año y definitivamente la maestra de mi hija entra en esa categoría. 


El tema es que la lista creció rápidamente porque además de su maestra de español está la de inglés y la de música y si ya voy a llevar tres regalos entonces también debería considerar a las asistentes y mejor no sigo pero el caso es que se hizo una gran lista de regalos. ¿Qué hacer?


Así que lo pensé un poco más y decidí hacer un regalo casero no solo para reducir gastos sino también para que sea más personal y a la vez tenga más probabilidades de que le guste a todas las personas que lo van a recibir. Algo que sea súper navideño pero que también puedas sentir como crea felicidad. Con todos esos requerimientos, decidimos hacer galletas de jengibre.

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una tarde de otoño en familia

A mi me encanta el horario de esta mitad del año, el horario "normal" -por llamarle de alguna manera al que conocí toda la vida antes de que se implementara el horario "de verano" en México-. Es cierto que las tardes paracen más cortas, pero las mañanas duran muchísimo más (siempre y cuando las comiences temprano). Claro que este horario favorece menos salir con niños por las tardes-noches, no solo porque oscurece antes y porque los niños suelen irse a la cama con más facilidad, sino también porque hace frío (ya sé que aquí no es el horario el culpable, pero se junta todo).

Pero eso que puede parecer una desventaja para los amantes de andar fuera de casa, es puras ventajas para quienes somos más hogareños. A mi, pretextos son los que me faltan para ponerme la pijama a las 5 de la tarde y olvidarme hasta el día siguiente de cualquier pendiente que no se haya hecho en el día. Sin embargo mi hija no siempre opina lo mismo y en las tardes está como una bala, así que algo tenemos que pensar para entretenerla.


Ver películas siempre está bien, sobre todo cuando oscurece temprano y hace algo de frío afuera, pero tampoco puede ser el plan para todos los días. Ahora que mi hija ya es un poco más grande y empieza a interesarse por muchas más cosas que antes, hemos empezado a cocinar juntos antes de dedicar las tardes a leer cuentos, gastar furiosamente las crayolas y comernos lo que cocinamos.
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Receta para un domingo perfecto.


Me encantan esas bestias calóricas llamadas Croque Madame. Ya saben: pan, jamón, queso, bechamel y un huevo frito encima. Me gustan los de Chez Céline, en la 5a Avenida de Playa de Carmen y los de Belmondo, en La Roma. Sólo que Playa de Carmen está un poco lejos y Belmondo suele estar lleno, así que junto con Héctor decidimos hacer una versión casera. La receta la encuentras en Los Tocinantes (aquí).

El pan lo conseguimos en Abarrotes Delirio. Por un lado es una pena que en toda La Roma no haya una panadería de barrio decente (o sea con conchas y chilindrinas y cuernitos) y por otro lado, compensa más o menos con el excelente pan blanco y productos artesanales de Delirio. Unas por otras.



En realidad, todo este asunto del antojo de Croque Madame tuvo que ver con dos cosas: un horno nuevo (yeiiii) y una botella de Moët & Chandon que obviamente se iba a convertir en mimosas que obviamente quedaban perfectas con el sandwich con el que estrenaríamos el horno nuevo etcétera. 


No puedo pasar por alto que esta edición de Moët & Chandon se llama Ice Impérial y está hecha especialmente para el verano, porque puede tomarse con hielo. Yo soy alguien que, si me provoca, le pongo hielos a la cerveza y me quedo tan tranquila, pero tengo amigos a los que eso les parece muy escandaloso.


Pero Ice Impérial se puede tomar con hielo. Como es muy fresco y afrutado, lo mejor es acompañarlo con hojitas de menta, cascaritas de limón, frutas rojas o trocitos de jengibre que realzarán sus características. Aunque se me antojó muchísimo probarlo así, eso tendrá que esperar a un día que haga calor; como por ahora llueve y está nublado todo el día, Héctor y yo decidimos convertir nuestro Moët en la pareja perfecta de nuestro croque madame: mimosas.


 
Adoro las mañanas de domingo.



Fotos: Héctor Barrera.

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cocinar para dos: tortilla española apócrifa

Llevo unos pocos años siendo freelance (unos 3). Héctor, en cambio, llevaba unos 18. Hasta hace un mes, que entró a trabajar a un sitio con horario. Ese asunto laboral nos ha obligado a modificar muchas cosas, especialmente nuestra organización doméstica, y hemos tenido que adoptar ciertas rutinas nuevas para nosotros.

Yo solía hacer la broma de que Héctor era "mi esposa": se encargaba de cocinar y pasar por la tintorería en las temporadas en las que tengo proyectos que me requieren 8 o 10 horas pegada al teclado. Su condición freelance solía permitírselo. No se escandalicen demasiado que todavía tengo más bromas sexistas: ahora me toca a mi ser la esposa y cumplir con mi papel histórico como mujer, es decir, cocinar y lavar los platos.


La verdadera complicación de esta historia es que nunca he sabido cocinar. No es que reniegue de hacerlo. No es que no me guste. Es simplemente un talento que dios no me dio. Con el tiempo me he convencido de que para cocinar bien es necesaria cierta lógica de la cual carezco: un sentido del espacio y del orden que debe estar en la misma parte del cerebro que te hace bueno para los números... y no por nada prefiero las palabras. 

Así pues, cocinar todos los días para Héctor y para mí, combinándolo con mi jornada laboral que sigue siendo la misma, es un reto no exento de emoción (y descubrimientos y satisfacciones). Descubrí que a pesar de mi poca pericia, disfruto cocinar más de lo que hubiera esperado. Y disfruto la planeación, además.

Pinterest ha resultado ser una gran herramienta, ya les contaré más a detalle en otro post porque planeo hacer más posts sobre comida. Por razones obvias me he aficionado a blogs de cocina y los posts me suelen parecer bonitos y divertidos, asi que quiero intentarlo aunque sea de vez en vez. Y quizá alguien los encuentre útiles estas entradas, considerando que siempre hago comidas completas para dos personas, con un tiempo de preparación que no suele pasar de media hora.

Ayer por fin logré cocinar y fotografiar el proceso, hace tres semanas eso era impensable: apenas podía echarle azúcar al agua de jamaica y sal al pollo sin regarlo todo por la barra de la cocina.

"Fotografiar" también es decir demasiado. Le hice unos instagrams a los ingredientes. Me encantaría que Héctor pudiera hacer las fotos pero si de hecho él pudiera hacerlas yo no estaría cocinando, así que esto es lo que hay.

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Menú del día:
Sopa de lentejas
Ensalada verde
Tortilla española de calabaza
Te helado

Las lentejas las hizo Héctor el día anterior. Están en 10 minutos en la olla exprés. La ensalada llevaba principalmente lechuga y arúgula y siempre tengo varios aderezos que enriquecen hasta la más humilde mezcla de verduras, ya les cuento en otro post. Pasemos al plato fuerte.


Como todo el mundo sabe, una tortilla española se compone principalmente de huevos, cebolla y papas. Aunque es deliciosa así, en casa estamos intentando comer más verduras y menos carbohidratos, por lo cual probé a sustituir las papas con calabacitas. Funciona bien.


Este fue mi segundo intento, la que hice hace un par de semanas se rompió. Primera cosa a tener en cuenta para hacer tortilla: si no tienes un par de buenos sartenes mejor ni lo intentes.


Usé cuatro calabacitas, una cebolla completa y seis huevos y sobró una cuarta parte de la tortilla (nota: a la otra usaré tres calabacitas y cinco huevos).

Cocí las calabazas en agua con sal, las eché al agua ya hirviendo y las dejé sólo unos minutos (como cuatro minutos). Las escurrí y sumergí de inmediato en agua con hielos, así quedan más verdes y firmes.


Batí los huevos y eché cebollas, calabazas y un poco de sal. Luego lo dejé reposando todo mientras resolvía unos pendientes en la compu. Normalmente las papas absorben algo de huevo... cosa que dudo sea igual para las calabazas, pero igual no estorba.


Héctor hace unas tortillas españolas perfectas porque aprendió en la cocina de una señora de pueblo en el país vasco. De ahí viene lo de dejar las papas remojando en el huevo, la manera de cortarlas (siempre en lascas) y lo de usar una cebolla completa.


Al final se echa toda la mezcla a un sartén bien caliente con algo de aceite de oliva y se deja cocer a fuego bajo. La dificultad, claro, estriba en voltearla. Yo uso dos sartenes y no sé si hay otra técnica. 
 

Helo ahí. Necesito mejorar mi técnica pero de sabor ya me sale. Funciona bien si necesitas recalentarla en microondas, por lo que la puedes llevar cómodamente en un tóper. También funciona bien como receta para uno si vives solo. 

Ahora háganme el favor de decirme "Señora Botica".



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si ya está el vestido, los zapatos, el maquillaje y el peinado...

A estas alturas, espero que ya nadie esté pensando en los regalos que hay que comprar o en el atuendo para la fiesta de nochebuena. Las tiendas están atestadas y si dejaron eso para el último... bueno... se lo ganaron. 

Yo voy a pasar una nochebuena familiar, así que lo más probable es que me ponga un suéter pachoncito y no me maquille. En cuanto a los regalos, ya no tengo nada más que comprar. Así que sólo tengo una cosa en que pensar: ¡comida!

Entre las aptitudes que dios no me dió, están las culinarias. Y no, no creo que cocinar sea "machista" como dicen por ahí. Simplemente es un talento del que carezco. Con todo y todo, me gusta meterme a la cocina y ayudar a lavar la lechuga o picar la cebolla. Pensando en los que, como yo, queman hasta el agua para café o en los que van a trabajar el 24 y no tendrán todo el día para pasarlo entre cacerolas, he recopilado unas recetas de postrecitos agradecidos. Algunos de ellos, como el arroz con leche, es quizá demasiado humilde para una gran festividad pero en este caso, como en muchos otros, la presentación puede hacer maravillas. Piensen en eso.

Vengan las recetas.

Fresas cubiertas de chocolate



1 docena de fresas.
1 taza de chocolate en fichas (no es a fuerza, pero así resulta más fácil de derretir). Puede ser oscuro o claro, mientras más oscuro es más amargo.
Papel encerado. 

*El chocolate y el papel lo encuentras más fácilmente en tiendas de repostería o las que se llaman "materias primas".

No está de más recordar que las fresas hay que lavarlas muy bien, principalmente porque les vamos a dejar los tallos. Enjuágalas bajo el chorro de agua y luego sumérgelas en desinfectante según las instrucciones del mismo. Déjalas escurrir hasta que se sequen bien.

Mientras, extiende el papel encerado sobre una bandeja.

El chocolate lo puedes derretir en el horno de microondas, debe tardar unos dos minutos pero se recomienda revolverlo tantito cada 45 segundos. O lo puedes derretir en baño maria.

Luego, sumerge cada fresa agarrándola por el tallo, girándola en un movimiento circular uniforme, levántala y deja que gotee el exceso de chocolate, luego ponla en la bandeja. Cuando termines con todas, mete la bandeja al refrigerador para que se endurezca el chocolate.

Para servir, puedes ponerlas en un plato bonito o cada una en un capacillo blanco (esos papelitos en los que van las magdalenas, cupcakes o mantecadas, pero de tamaño pequeño), puedes ensartarlas como brochetas en un palillo largo de madera. Incluso puedes cubrir unas con chocolate blanco y otras con chocolate normal y alternar. Puedes sustituir fresas por otras frutas (kiwi, carambola) o por malvaviscos.

Arroz con leche


1 litro de leche
250 gramos de arroz
100 gr de azúcar
1 rama de canela2 cucharadas de canela en polvo.

Primera ventaja: todos los ingredientes los encuentras en el súpermercado o, si tu tendero de la esquina es bueno, ahí con él.

Se pone a hervir una olla con abundante agua, cuando comienza a hervir se echa el arroz. Después de diez minutos se apaga el fuego.

En otra olla se ponen a fuego lento la leche y el azúcar, dando vueltas para que se disuelva. Cuando la leche comienza a hervir se añade el arroz ya escurrido, la canela en rama y se le pueden poner unas gotas de vainilla o un poco de ralladura de naranja. Se deja hervir suavemente durante 15 minutos (atención, no te distraigas por ahí porque la leche tiene la desagradable costumbre de subir y derramarse embarrándolo todo de leche pegostiosa difícil de lavar, me ha pasado un montón de veces). Después de los 15 minutos vacíalo todo en una fuente plana (un refractario o algo así) y déjalo enfriar.

La coquetería final radicará en los recipientes en los que sirvas el arroz (puede ser, por ejemplo, en copas de martini). Lo puedes decorar con canela en polvo y pasas o con frutas rojas como frambuesas y una hojita de menta o un pedacito de canela en rama.


Galletas de mantequilla


Esta receta es, para mi, ya una audacia. Aunque es perfecta para que los niños hagan galletas, ya saben, siempre bajo la supervisión de un adulto.

125 gramos de mantequilla.
50 gramos de azúcar.
170 gramos de harina.

En un recipiente se pone todo y se mezcla con las manos hasta obtener una masa homogénea y consistente. Paciencia, puede tardar un poco. Si lo de llenarte las manos de manteca no te resulta muy atractivo, usa una palita de madera al principio y luego sigues con las manos.

Cuando la masa esté lista (si te queda pegajosa agrega más harina), extiéndela en una superficie enharinada. Para extenderla necesitarás un rodillo. Un vaso de vidrio grueso, un termo o cualquier otro objeto de forma cilíndrica puede servir, pero no será tan cómodo. La masa extendida debe tener un grosor de medio centímetro, más o menos.

Corta las galletas. Mejor si tienes moldes de galleta, sino, el borde de un vaso te dará unas bonitas galletas redondas. Con un cuchillo puedes ir cortando las formas que se te ocurran aunque el proceso será lento.

Prepara una bandeja para el horno, untándole una ligera capa de mantequilla y espolvoreando con poquita harina. La idea es que quede una capita delgadísima entre la bandeja y las galletas, para que no se peguen.

Se hornean durante 15 minutos a 180º centígrados. Atención, debes encender el horno minutos antes de meter las galletas, para que cuando las metas el horno ya esté caliente.

Las variaciones de esta receta: puedes mezclar nueces en la masa, añadir una cucharadita de cacao (normalmente hay cacao hershey's en polvo en cualquier súper) o unas gotas de vainilla. Puedes barnizar las galletas con huevo, antes de hornearlas: bate un par de huevos en una taza y usa una brocha limpia para "pintar" con el huevo la cara superior de la galleta, quedarán con un aspecto doradito.

¿Ustedes cocinan o no? ¿Qué les toca preparar para esta nochebuena? Anden, ¡cuéntenos!

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