No me caen bien las hermanas Mulleavy, diseñadoras de Rodarte. La cosa es puntual. Cuando aquella colaboración con los cosméticos MAC, más que indignada por la "glamourización de la tragedia", me parecía que el meollo del asunto estaba en una falta de talento de las Mulleavy, al menos en lo que a poner nombres se refiere.
Noten que empecé afirmando que no me caen bien. Lo cual no tiene forzosamente que ver con su trabajo. Considero que su tratamiento de los textiles fue asombroso en aquella colección de primavera 2010 pero no entiendo del todo porqué la marca es tan popular. Es decir, tienen fans que enloquecen... por calcetines deshilachados de 500 dólares.
En fin, que las últimas noticias tienen que ver, cómo no, con Black Swan. Si hoy todavía no están aburridos de escuchar referencias a una entrevista con Amy Westcott, sigan leyendo. La entrevista está en inglés así que por si acaso, ahora les cuento más o menos que pasa en esta historia.
Cuando empezaron las noticias sobre Black Swan por todo internet se desperdigó la afirmación de que el vestuario correría a cargo de Rodarte. Supongo que la mayoría dimos por buena la noticia. Algunos se emocionaron especialmente, etcétera. Eso fue el año pasado. Algunos morían por ver el trabajo de Natalie Portman; otros, el trabajo de Darren Aronofsky; otros más, el trabajo de las hermanas Mulleavy. No creo que nadie tuviera especial emoción por ver el trabajo de Amy Westcott, diseñadora de vestuario en Black Swan (y anteriormente en The Wrestler).
El mes pasado un artículo apareció en la red: Porqué las Mulleavy no recibirán el crédito que merecen en Black Swan. Porqué las Mulleavy no ganarán un Oscar y quién si lo ganará, plus variaciones. El artículo afirmaba que las hermanas están fuera de cualquier consideración a premios por tener un crédito secundario y no el principal (el que tiene Amy Westcott) lo cual se debería a una mala negociación de sus contratos, sugiriendo así que podrían tener el crédito principal... si no se las hubieran "chamaqueado". El artículo incluso menciona que es común que los diseñadores de moda se queden sin el crédito que merecen. Ese artículo se desperdigó rápidamente. Yo lo leí y como no me caen bien las Mulleavy sólo pensé "ja-ja".
Poco después leí en Modo que Mila Kunis "expresó que (los tutús de Rodarte) no eran lo más cómodo para bailar al ser leotardos strapless que se caían constantemente". Yo (mujer de filias y fobias) volví a pensar "ja-ja" primero y después una crítica esta vez en serio: la ropa, si no es para ser expuesta en un museo, debe ser funcional. Sobre todo si es vestuario para teatro o danza. Si a un actor se le abre el cierre a media escena, todos hacen el ridículo. Si las Mulleavy no son capaces de diseñar un tutú que no se caiga, son unas buenas para nada para diseñar tutús. Quizá el problema es menos grave al tratarse de cine que de ballet y los trajes estéticamente podrán ser muy bonitos, pero a ellas jamás las contratarán para hacer el vestuario del American Ballet Theatre.
Esa era la situación hasta antes de la entrevista que el blog Clothes On Film hizo a la ya mencionada Amy Westcott. En esa entrevista Amy dice que las Mulleavy están usando todos sus recursos publicitarios para quejarse sobre su (robo de) crédito y que decidieron hacerlo hasta que se dieron cuenta cuán buena es la película. Amy afirma que trató de hacer a un lado su ego porque no quería crear mala publicidad para el filme pero que ahora ha decidido hablar porque las notas a favor de las Mulleavy han causado daño a la percepción del trabajo que ella, Amy, ha hecho en Black Swan.
Cuando leí la entrevista, googlié el artículo ese de Porqué las Mulleavy no ganarán un Óscar y encontré que a) vaya si se desperdigó viralmente y b) ¡es un boletín de prensa! Todas las notas tienen la misma estructura, frases similares o idénticas, etcétera. Salido directamente de una oficina de prensa -presumiblemente de las oficinas de los publirrelacionistas de Rodarte-. Esos son los recursos con los que cuentan en Rodarte a los que Amy hace referencia.
Entre la entrevista con la diseñadora de vestuario y las notas sobre las Rodarte hay unas cuantas discrepancias. En Rodarte afirman haber diseñado 40 vestuarios incluyendo todo el cuerpo de baile. Amy Westcott dice que son sólo 7 vestuarios y además diseñados en colaboración entre las Mulleavy, el director de la cinta y la misma Amy, también dice que el cuerpo de baile fue diseñado por Zack Brown para el American Ballet Theatre.
Encuentre usted los errores en este dibujo.
Y permítanme volver a lo de la colección con MAC. ¿Recuerdan cómo terminó? Con todo el mundo diciendo "perdoncito, no sabíamos, no nos dimos cuenta de lo que hacíamos. Está bien, ya no venderemos la colección". Y noten cómo empezó este culebrón "ay, es que no sabíamos, somos un poco naives sobre el cine". Presuponiendo buena fe en ambos casos, resultaría que Kate y Laura Mulleavy no son muy brillantes, la verdad.
Mas para mi no parece que haya buena fe. Uno puede creer lo que quiera sobre los 40 o los 7 vestuarios (aunque estoy segura que debe ser sencillo de verificar) pero no sobre el trabajo de un diseñador de vestuario: la persona encargada de seleccionar -no de diseñar- toda la ropa que usarán todos los personajes en todas las escenas de una película. En Black Swan hay escenas en las que Natalie Portman aparece con un calentador en una pierna nadamás. Cualquiera que haya visto bailarines en ensayo sabe que eso hacen los bailarines: se visten en capas, usan calcetines gordos, a veces sólo un calentador, a veces los dos. Ese tipo de decisiones (el calentador de Portman) son las que brindan veracidad a todo el conjunto y con eso nada tuvo que ver Rodarte. Igual que no tuvieron que ver con las compras de vestuario profesional de danza o las decisiones acerca de Portman vistiendo de rosa y Kunis de negro. Todo eso hace un diseñador de vestuario y por ello merece el crédito principal. Porque es responsable por todos los looks, como se ven, cuán funcionales son, cuán cómodos están los actores y además es responsable de no salirse del presupuesto.
Las hermanas Mulleavy diciendo que no negociaron bien sus contratos son un caso tan absurdo como, pongamos, Vivienne Westwood peleándole el crédito a Patricia Field en la película de Sex and The City sólo porque todos recordamos el espectacular vestido de novia que usa Carrie en dos escenas. Así que nada, ellas tienen el crédito adecuado (diseñadoras de vestuario del ballet) y no hay nominación al Óscar pero si la hubiera habido, si hubiera habido un Óscar, este pertenecería totalmente a Amy Westcott. Si en sus futuros proyectos cinematográficos las Mulleavy quieren el crédito principal, sin merecerlo, y lo consiguen pues bien por ellas. Pero si yo fuera diseñadora de vestuario y trabajara en Hollywood, tendría los ojos bien puestos en este par. Para mantenerme alejada, claro está.



































